Las pùtas tienen una satisfacción insatisfecha
Satisfacción alcohólica, viciosa, diamantada empedernida
Satisfacción vacía, triste, sola.
Las putas no pueden amar, no tienen deseo más que un deseo fragmentado, ajeno;
Opuesto al universo y el universo mismo dicta una presencia material
El ángel muere, el sentimiento deja su caja invisible y se congela
Las putas tenemos mala suerte en el amor;
Por mañosas, desconfiadas, trágicas
No importa, es amor, puro y dramático, es amor verdadero.
De humanidad, amor barato, asequible, honesto.
Amor inherente a la necesidad.
Y la necesidad tira joyas, tira perfumes, tira ropas lindas al viento;
Y la necesidad jala emotividades incómodas,
Y la necesidad busca entre esos clientes, amor, pasión, amor, expectativas.
Las putas no tienen futuro,
Tienen buen culo, buenas tetas y sin embargo,
No tienen el cielo ganado;
El cielo huele a podrido acá,
Huele a semen, a látex de condón, a vacío, a sequedad de vagina.
Por eso, no tienen fiesta las putas,
Ni las fiestas de sus hijos, ni las de celebración general;
Son mujeres corrientes, para público generalmente adinerado.
Mamás con mamas demasiado caídas,
Con instinto maternal pasado de moda,
Pasado al carajo.
Ahí va la artista, silenciosa, siliconosa, atrevida sexualidad.
Y el público podrido, público hediondo, empujando con la baba en la boca,
empujando a amar grita, gime, enferma y tirita.
Un trozo de filete,
Buen corte
Buena cepa
Vino y pito
Pito y vino,
Jale, en fin.
Entonces, la quinceañera casi virgen,
Casi mamá,
Casi enamorada,
Pobre, empuja el aire con sus caderas recién salidas de fábrica
Tic-tac, balanceo reggeton
Aprieta el mundo con su culo,
Agarra en la garganta valentía,
Dirige su desgracia al dinero,
Una vez más, haciéndose mierda, cantando, bailando estrepitosamente,
Tormenta!
Con olor a colonia infantil.
De repente, sus ojos escarchados miran al frente,
Por eso, aprieta más su cuerpo semi virgen
Ve
Para
Silencio
Aprieta y expele olor a suspiro y piensa
‘ahí va mi amor eterno’
Y su amor no ve más que desgracia, que efimería
que tiempo superfluo
su amor la disfruta una noche
prueba las frutillas de su pecho,
el aroma a carne fresca y sangrienta de su sexo
y desaparece.
Hay otras putas para toda la vida.
Y todavía baila la niña, una danza quinceañera, con un beso del amor casado;
Amor de esquina, sincero, puro, abierto a la necesidad humana,
Amor que aprieta, que enrojece, que muere, por ser demasiado puro.
Abierto a la ingenuidad.
Entonces ya ha aprendido que hay otras putas para toda la vida.

