Sunday, September 19, 2010

Las pùtas tienen una satisfacción insatisfecha

Satisfacción alcohólica, viciosa, diamantada empedernida

Satisfacción vacía, triste, sola.

Las putas no pueden amar, no tienen deseo más que un deseo fragmentado, ajeno;

Opuesto al universo y el universo mismo dicta una presencia material

El ángel muere, el sentimiento deja su caja invisible y se congela

Las putas tenemos mala suerte en el amor;

Por mañosas, desconfiadas, trágicas

No importa, es amor, puro y dramático, es amor verdadero.

De humanidad, amor barato, asequible, honesto.

Amor inherente a la necesidad.

Y la necesidad tira joyas, tira perfumes, tira ropas lindas al viento;

Y la necesidad jala emotividades incómodas,

Y la necesidad busca entre esos clientes, amor, pasión, amor, expectativas.

Las putas no tienen futuro,

Tienen buen culo, buenas tetas y sin embargo,

No tienen el cielo ganado;

El cielo huele a podrido acá,

Huele a semen, a látex de condón, a vacío, a sequedad de vagina.

Por eso, no tienen fiesta las putas,

Ni las fiestas de sus hijos, ni las de celebración general;

Son mujeres corrientes, para público generalmente adinerado.

Mamás con mamas demasiado caídas,

Con instinto maternal pasado de moda,

Pasado al carajo.

Ahí va la artista, silenciosa, siliconosa, atrevida sexualidad.

Y el público podrido, público hediondo, empujando con la baba en la boca,

empujando a amar grita, gime, enferma y tirita.

Un trozo de filete,

Buen corte

Buena cepa

Vino y pito

Pito y vino,

Jale, en fin.

Entonces, la quinceañera casi virgen,

Casi mamá,

Casi enamorada,

Pobre, empuja el aire con sus caderas recién salidas de fábrica

Tic-tac, balanceo reggeton

Aprieta el mundo con su culo,

Agarra en la garganta valentía,

Dirige su desgracia al dinero,

Una vez más, haciéndose mierda, cantando, bailando estrepitosamente,

Tormenta!

Con olor a colonia infantil.

De repente, sus ojos escarchados miran al frente,

Por eso, aprieta más su cuerpo semi virgen

Ve

Para

Silencio

Aprieta y expele olor a suspiro y piensa

‘ahí va mi amor eterno’

Y su amor no ve más que desgracia, que efimería

que tiempo superfluo

su amor la disfruta una noche

prueba las frutillas de su pecho,

el aroma a carne fresca y sangrienta de su sexo

y desaparece.

Hay otras putas para toda la vida.

Y todavía baila la niña, una danza quinceañera, con un beso del amor casado;

Amor de esquina, sincero, puro, abierto a la necesidad humana,

Amor que aprieta, que enrojece, que muere, por ser demasiado puro.

Abierto a la ingenuidad.

Entonces ya ha aprendido que hay otras putas para toda la vida.